El Paraná, el río oscuro del cuarto país

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Algunos dicen que el Paraná separa las costas de los tres países. Pero en realidad es el hilo líquido que las une, convirtiéndolas en un cuarto país de leyenda, aislado de los otros, diferente. Es una zona especial, con una ley propia que consiste en no tener leyes, con distintos paisajes y distintos hombres. Mentira que es Brasil, allí donde el sinuoso río empalma con el Iguazú, jade líquido. Toma trozos de los tres, pero no pertenece a nadie. Es una tierra poderosa, inmensa, salvaje. Es la patria de la hierba mate. Es el Alto Paraná.

Engullendo selvas y arroyos, montes hoscos, ensenadas y rancherías, elevándose sobre largas lenguas de tierra abundosa y riente, o cataratas y remansos y montes y rocas y árboles y más árboles abrazando a millares de hombres oscuros, animales extraños y salvajes, frutos espléndidos y casi desconocidos, se extiende cono un gigante paralelogramo de cinco mil leguas de superficie. De Norte a Sur lo cruza, lo parte en dos y le impone su voluntad el único Dios verdadero del continente de la yerba; el Gran Camino que Camina. En su parte más angosta, la zona abarca todo el norte del somnoliento Paraguay y el territorio de Misiones, cuna de mil arroyos. En cambio en su lado más ancho corre desde la barra de Río Grande, que vuelca sus aguas en el Océano Atlántico, hasta Curitiba, en el Estado de Paraná, en el Brasil. Es un reino inmenso e imponderable, y el sol no termina de ponerse nunca sobre tanta hermosura y tanta miseria.

Varela, Alfredo. El Río Oscuro. En antología 100 de antología. Desde la Gente.

Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. (Argentina)

Sugerencias:

- Analizar la problemática de las inversiones extranjeras en espacios ricos en recursos.

- Conocer las formas de incumplimiento de deberes de funcionarios provinciales.

- Comprender la importancia mundial de tierras libres de contaminación.