La experiencia de Hong Kong contra la corrupción.
Un enorme cambio ha significado pasar de más de un siglo de corrupción endémica en Hong Kong. Fundamentalmente, esta experiencia anticorrupción es un ejemplo de audaz intervención gubernamental que alcanzó muy pronto un éxito notable, sirviendo de ejemplo acerca de qué tipos de políticas deben emplearse en contra de la corrupción endémica.
Sin embargo, la experiencia también ilustra las limitaciones de este esfuerzo, en un contexto económico y político que no está bajo el control de quienes diseñan las políticas en Hong Kong. Últimamente.
La experiencia de Hong Kong en su lucha contra la corrupción en las últimas dos décadas es un ejemplo de audaz intervención gubernamental con notable éxito en un corto período de tiempo, sirviendo de lección para los responsables del diseño de políticas en todo el mundo, aportando información útil acerca de qué tipo de instrumentos han de emplearse contra la corrupción endémica. Sin embargo, los últimos años han mostrado que dicha experiencia ilustra también las limitaciones que tienen que enfrentar las políticas anticorrupción en un contexto político y económico desfavorable, que escapa en gran medida al control de los diseñadores de políticas.
De la experiencia de Hong Kong se desprenden tres elementos claves para entender el éxito y las limitaciones al erradicar la corrupción endémica.
1.-El primero es el compromiso creíble de los líderes del gobierno. Más adelante se explicará en qué consiste un compromiso anticorrupción creíble para los funcionarios corruptos y el ciudadano común.
2.-El segundo elemento es el reconocimiento de una cultura de la corrupción. Cultura de la corrupción no implica en modo alguno una aceptación internalizada, significa que el ciudadano común suele concebir la corrupción como un rasgo típico del mundo que conoce y en el que vive, quiéralo o no. Cuando cree que los actos corruptos son rutinarios, concluye que la resistencia individual no sólo es costosa sino también, muy probablemente, carecerá de resultados
3.- Un tercer elemento, clave para entender las lecciones que nos enseñó la experiencia de Hong Kong, es el contexto histórico. En 1973, ante la protesta pública y la grave crisis de legitimidad que atravesaban altos funcionarios, el gobierno adoptó medidas que tornaran creíble su compromiso con la lucha por erradicar la corrupción endémica. El compromiso que demostró tener el gobierno, el éxito inicial en la investigación y procesamiento de algunos «peces gordos» de las fuerzas policiales, y los esfuerzos explícitos de socialización y educación realizados a más largo plazo. Este cambio cultural fue determinante. Los funcionarios corruptos no sólo estaban frente a una mayor probabilidad de ser descubiertos y sancionados, sino que tampoco podían contar ya con el ciudadano común como reticente –pero silencioso y pasivo– cómplice.
Melanie Manion: profesora asociada de Ciencias Políticas en la Universidad de Rochester, Nueva York. Actualmente realiza investigaciones acerca de la corrupción en China.
Sugerencias
-Buscar información que permita localizar a Hong Kong.
-Conocer aspectos de la corrupción en ese lugar.
-Comprender y explicar, por separado, los tres elementos claves para combatir ese flagelo.
-Enumerar los aspectos que abarcaba esa corrupción, según la autora.
-Debatir sobre la manera en la que el ciudadano se transforma en cómplice de la corrupción.






