Los primeros días de los inmigrantes en Argentina
Parece una obviedad decir que la historia de nuestro país está relacionada estrechamente con el destino de millones de inmigrantes, que llegaron a nuestra tierra en busca de una vida mejor. Para que ese acontecimiento ocurriera se daban dos factores principales:
La pobreza extrema que alcanzaba, en muchos países europeos, a los trabajadores de las zonas rurales.
La necesidad de la Argentina de nutrirse de la mano de obra necesaria para el desarrollo de la agricultura, desde mediados del siglo XIX.
Nuestra política inmigratoria fue, aún desde antes de la sanción de la Constitución (1853) una cuestión de “Estado”. Aunque sabemos que aquellos años fueron muy duros para aquellos europeos pobres que llegaban a nuestro país, desde comienzos del siglo XX los gobiernos se esforzaron por diseñar una verdadera política en ese sentido.
Desde que llegaban a la Dársena Norte, en el puerto de Buenos Aires, hasta que conseguían lugar o trabajo en algún punto del país, los inmigrantes recibían ayuda del Estado argentino, manera diferente.
Antes del desembarco, médicos e inspectores de inmigración verificaban las condiciones legales y sanitarias de los recién llegados. Después de eso se extendía un certificado de buena conducta y de aptitudes laborales Una vez descendidos del barco ingresaban a unos inmensos galpones destinados a sala de espera y a revisión de equipajes En una oficina de registro se completaba una planilla de ingreso en la que especificaban los datos personales, el lugar de origen y de destino (si era conocido), y la profesión. Luego de finalizar esos trámites, el inmigrante podía salir de las “oficinas”, si algún familiar los esperaba, o se podía alojar en el Hotel de los Inmigrantes. Allí recibían alojamiento y comida gratis durante cinco días.
El Hotel de los Inmigrantes, (que se ha reabierto como museo) es un complejo ubicado en la calle Antártida Argentina Nº 1355. Ocupaba una superficie de 10.700 metros cuadrados distribuidos entre alojamientos, jardines, depósitos de equipajes, talleres, cocinas, oficinas, comedores, hospital con sala de guardia, farmacia, quirófano, sala de rayos y una sucursal del Banco de la Nación Argentina. El cuerpo principal tenía 102 metros de largo y constaba de planta baja y tres pisos, en los que se ubicaban 12 dormitorios con 250 camas cada uno.
Saliendo del cuerpo principal y cruzando los jardines, los inmigrantes podían encontrar servicios gratuitos de correo, traducciones, tramitación de documentos de identidad, oficinas de colocación laboral, cursos de capacitación para utilización de maquinaras agrícolas o de uso doméstico, venta de pasajes gratuitos a cualquier punto del país y cambio de moneda extranjera, sin pago de comisiones.
Sugerencias:
- Conocer las causas de las inmigraciones en la Argentina, a partir del siglo XIX.
- Reconocer la referencia a las migraciones como “razón de Estado”.
- Analizar las formas de ayuda brindadas, por el Estado argentino a los inmigrantes que llegaban al país.
- Comparar con algunas políticas migratorias de los actuales países europeos.
- Comprender la necesidad de encauzar y no detener los procesos migratorios en la actualidad.






