La Comunidad y las identidades colectivas

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Un proverbio africano dice “Para educar a un niño se necesita la aldea entera. No solamente su madre, ni su familia, ni el vecino de al lado, sino toda la aldea”.

Según Z. Bauman, todas las palabras (o conceptos) tienen significados, pero algunas, además, producen “sensaciones”. La palabra comunidad es una de ellas. Tenemos el sentimiento de que la comunidad es algo bueno. En una comunidad todos nos entendemos bien, podemos confiar en lo que oímos, estamos seguros la mayor parte del tiempo y nunca somos extraños los unos a los otros. En una comunidad podemos contar con la buena voluntad mutua. Esa idea se basa en que todos los miembros comparten, en ella, un entendimiento que es común y conocido por todos los miembros. Sin embargo, cada vez con mayor frecuencia, tenemos la sensación de que esa idea de comunidad asociada a un lugar acogedor, seguro y confortable, basado en relaciones de confianza, es algo que hemos perdido y que queremos recuperar.

En la actualidad se exacerba (exagera) el individualismo como la mejor forma de resolver los problemas que enfrentamos y, a menudo, se carga sobre nuestras espaldas toda la responsabilidad de nuestro futuro. El individualismo extremo fue debilitando las identidades colectivas y pareciera que los éxitos o fracasos son el resultado de la capacidad individual y no el resultado de la incapacidad de una comunidad.

Obviamente que esas transformaciones también alcanzaron a la comunidad educativa. Cuando hablamos en particular de la comunidad educativa, siempre nos referimos a todos aquellos que, ejerciendo distintos roles, tienen relación directa con la tarea de la escuela. Se incluyen en este conjunto; directivos, docentes, personal auxiliar, alumnos, padres y personas representativas del medio en el que está inserta la escuela.

El modelo que transformó a todas las comunidades, también a la educativa, nos dejó (a todos los miembros sin excepción) una sensación de perplejidad, de incertidumbre y de inseguridad, que provocaron dificultades para desarrollar el propósito fundamental de la educación; formarlos para vivir y construir una sociedad que pueda ser cada vez más democrática, igualitaria, solidaria y respetuosa de la diversidad.

Tenemos que comenzar aceptando que debemos construir un consenso común en nuestras unidades sociales (familia, vecinos, escuela, clubes, etc.) Un consenso es un acuerdo que alcanzan las personas, con formas de pensar esencialmente distintas, un producto de duras negociaciones, de compromiso, logrado después de muchas discusiones, altercados y contrariedades. Un consenso que será la semilla de nuestro esfuerzo por superar el individualismo y avanzar hacia nuevas formas de unidades basadas en el bien común de sus miembros.

Bauman, Zygmunt “Comunidad. En busca de seguridad en un mundo hostil” Buenos Aires. Siglo XXI. 2003 . En Aportes para la construcción de la Comunidad Educativa. M.E.Nación.

Sugerencias

- Reemplazar el término “aldea” por el de “ciudad” y escribir nuevamente lo encomillado.

- Explicar el significado del término “comunidad”.

- Analizar los efectos del individualismo extremo sobre las comunidades.

- Comprender y explicar la propuesta de lograr un “consenso común”.