Wikileaks: La verdad siempre triunfará
Crecí en una localidad en el campo en Queensland (Australia) donde la gente decía abiertamente lo que pensaba. Entonces no había confianza en el gran gobierno, se consideraba que podría corromperse si no se vigilaba cuidadosamente. Los oscuros días de la corrupción en el gobierno de Queensland demuestran lo que sucede cuando los políticos amordazan a los medios para que no digan la verdad.No he olvidado esas cosas. Wikileaks se creó alrededor de esos valores centrales. La idea, concebida en Australia, fue utilizar tecnologías de Internet de nuevas maneras para informar de la verdad. Trabajamos con otros medios para llevar las noticias a la gente, y también para probar que son verídicas. El periodismo científico te permite que leas una noticia y que luego hagas clic en el documento original en el que se basa. Así puedes juzgar tú mismo.
Las sociedades democráticas necesitan medios fuertes, y Wikileaks forma parte de esos medios. Los medios ayudan a mantener honesto al gobierno. Wikileaks ha revelado algunas verdades duras sobre las guerras de Iraq y Afganistán, y ha desvelado historias sobre la corrupción corporativa.
Wikileaks no es el único que publica los cables de las embajadas de EE.UU. Otros medios noticiosos, que incluyen The Guardian de Gran Bretaña, The New York Times, El País en España y Der Spiegel en Alemania, han publicado los mismos cables.
Sin embargo es Wikileaks, como coordinador de esos otros grupos, el que ha sido objeto de los ataques y acusaciones más malignos del gobierno de EE.UU. y sus acólitos. He sido acusado de traición, aunque soy australiano. Ha habido docenas de llamados serios en EE.UU. para que yo sea “eliminado” por fuerzas especiales de ese país. Sarah Palin dice que deberían “cazarme como a Osama bin Laden”, hay una ley republicana ante el Senado de EE.UU. que trata de que me declaren “amenaza internacional” y me traten en consecuencia. Un asesor de la oficina del primer ministro canadiense ha hecho un llamamiento en la televisión nacional para que me asesinen.
Y los australianos deberían ver sin orgullo cómo Julia Gillard y su gobierno hacen el juego a esos sentimientos. Los poderes del gobierno australiano parecen estar totalmente a disposición de EE.UU. en cuanto a la cancelación de mi pasaporte australiano, o a que se espíe y acose a seguidores de Wikileaks.
La primera ministra Gillard y la secretaria de Estado Hillary Clinton no han expresado una sola palabra de crítica hacia otras organizaciones mediáticas. Es porque The Guardian, y Der Spiegel son antiguos y grandes, mientras Wikileaks todavía es joven y pequeño. Somos los desamparados. El gobierno Gillard trata de matar al mensajero porque no quiere que se revele la verdad, incluida la información sobre sus propios tratos diplomáticos y políticos.
Cada vez que Wikileaks publica la verdad sobre abusos cometidos por agencias estadounidenses, los políticos australianos recitan un coro evidentemente falso con el Departamento de Estado. Luego dicen que no hay nada de importancia en lo que publica Wikileaks. No pueden ser las dos cosas al mismo tiempo. ¿Cuál de ellas, entonces?
Ninguna de las dos. Wikileaks tiene una historia editorial de cuatro años. Durante ese tiempo hemos cambiado gobiernos enteros, pero no hay una sola persona, que se sepa, que haya sido dañada. Pero EE.UU., con la complicidad del gobierno australiano, ha matado a miles sólo en los últimos meses.
El secretario de defensa de EE.UU., Robert Gates, admitió en una carta al Congreso de EE.UU. que ninguna fuente o método confidencial de inteligencia ha sido comprometida por la revelación de las bitácoras de la guerra afgana. El Pentágono declaró que no hay evidencia alguna de que las revelaciones de Wikileaks hayan llevado a que alguien sea dañado en Afganistán. La OTAN en Kabul dijo a CNN que no pudo encontrar a una sola persona que necesitara protección. El Departamento de Defensa australiano dijo lo mismo. Ningún soldado o fuente australiana han resultado afectados por algo que hayamos publicado.
En su trascendental dictamen sobre el caso de los Papeles del Pentágono, la Corte Suprema de EE.UU. dijo que “sólo una prensa libre y sin limitaciones puede denunciar efectivamente el engaño del gobierno”. La tormenta actual respecto a Wikileaks refuerza la necesidad de defender el derecho de todos los medios a revelar la verdad.
Julián Assange -Tomado de: Rebelión. 8 de diciembre de 2010. www.rebelion.org/
Sugerencias
-Explicar el punto de vista de Assange sobre los valores centrales de Wikileaks.
-Señalar los enfrentamientos con los políticos y sus causas.
-Mencionar que dice el autor sobre el periodismo científico.
-Citar la relación entre la Democracia y los medios de comunicación.
-Indicar su opinión sobre Wikileaks y otros medios poderosos.
-Buscar información sobre el origen y desarrollo de Wikileaks.






